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PLAYAS DEL SURESTE

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19052013

Mensaje 

PLAYAS DEL SURESTE




PLAYAS DEL SURESTE

LARGAS Y EXTENSAS PLAYAS CRISTALINAS EN CUYO INTERIOR SE ENCUENTRA EL PUERTO Y DOS FORTALEZAS QUE LLEVEN MUCHO TIEMPO INACTIVAS, HASTA LA FECHA. EN LA ZONA COSTERA, SOBRETODO EN EL NORTE, HAY UNA GRAN CANTIDAD DE CUEVAS Y CONSTRUCCIONES RUDIMENTARIAS.

Hashirama Senju
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PLAYAS DEL SURESTE :: Comentarios

Mensaje el Miér Mayo 29, 2013 5:26 pm por Gaia

|Chico #1|
No encuentro nada, ¿seguro que está por aquí?



|Chico #2|
Supongo. Ya le conocías, no soltó prenda a pesar de...

Mira, viene alguien.


|Chico #1|
¡Eh, vosotros! ¿Podéis ayudarnos, por favor?


INSTRUCCIONES:
Haced lo que queráis hacer, es una misión secundaria y podéis elegir lo que penséis más oportuno hacer.
  • Cuando roleéis estos chicos os contarán una historia si queréis hablar con ellos, si no, solamente continuaréis vuestro camino.
  • Cuando lleguéis a su encuentro veréis que llevan un mapa manchado de suciedad y ligeramente mojado con dibujitos y marcas que no son fácilmente reconocibles.
  • Uno de los chicos tiene un diente roto y el moflete inflamado de hace poco, por lo que ha peleado con alguien anteriormente.
  • El otro chico esconde una de sus mano en el bolsillo, desconfiado.
  • Deberéis rolear que estos dos personajes os cuentan una historia a vuestra elección, cada uno roleará la mitad de la misma para que resulte más original. Cuando lo hayáis hecho continuará el juego.


Última edición por el Dom Jun 23, 2013 1:23 am, editado 2 veces

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Mensaje el Jue Mayo 30, 2013 3:43 pm por Akuryo Uzumaki

[hr:3d46c86bdf]

¡Ayudando a quien lo necesita!

[hr:3d46c86bdf][hr:3d46c86bdf]




[La maleza era apartada por ambos shinobis al caminar por aquella densa y húmeda arboleda, la cual en ocasiones parecía resistirse debido al carácter salvaje de la selva. Ocasionalmente eran perceptibles los graznidos de las aves cercanas, así como zumbidos o ruidos entre los matorrales. Las zonas florales, en donde la flora se imponía a la maleza los zumbidos cobraban fuerza, así como los ruidos entre los escasos matorrales se hacían menos notorios. Tras un largo caminar se encontraron con una sección del bosque que parecía ser vieja y oscura como ninguna otra con la que se habían topado: Pinos altos y recios, robustos, robles que se parecían tocar el cielo con sus ramas, castaños de copa alta y redondeada que crecían en diversos lugares de aquel paraje verdoso, y cedros piramidales de tronco grueso.. Todos parecían haber sido dibujados con un pincel divino con tonos marrones y verdosos que los caracterizaban los unos de los otros, cada árbol parecía ser distinto a sus vecinos. Todos estaban recubiertos de moho, óxido, roña, y verdín. Las ramas astilladas crecían fuertes sobre los demás bosques mitras que la tierra estaba recubierta de hongos y setas por igual, además de hojas secas aplastadas por el paso de los animales. Escondido el abrigo de las ramas y troncos de los árboles se encontraban grandes trufas de color oscuro;
creciendo cerca de lo que parecían ser champiñones de escaso tamaño, podían observarse níscalos, los cuales se diferenciaban de las setas por su sombrero anaranjado y sus texturas, mucho más duras. La sección era vasta, extensa, mas a su vez mientras que el vástago de los Uzumaki se perdía observando cada detalle que podía, tales como el rojo bermejo de las mariquitas, con sus manchas negras. Contaba además con una gran cantidad de población de insectos y parásitos: larvas vivían en zonas protegidas de los robles junto a gusanos de un gran tamaño, escarabajos azulados también de un tamaño anormal -mas no enormes- lamían la sabia de los robles centenarios.]




[A medida que avanzaban por aquel largo bosque el tiempo pasaba, lentamente, pero transcurría a ritmo firme. Los zumbidos se perdían en la arboleda como si desaparecieran prematuramente, cambiando el bosque en sí. Los insectos desaparecían uno tras otro, al igual que el graznar de las aves. Los robles disminuían en tamaño comparados con los vistos anteriormente, así como los pinos y castaños. Las flores y hongos disminuían en cantidad, forma, y colorido. Caminaban al uniso, cada uno pensativo en sus propios asuntos, en guardia o desprevenidos. Ninguno de los dos parecía tener reparos en abandonar aquel bosque, pues la salida estaba cercana. El bosque comenzaba a dejar disminuir, lo cual significaba que la playa, y por lo tanto el puerto, se encontraba cercana. El verde se volvía menos intenso y las ramas más finas, débiles, y con menos hojas en su haber. El sonido de las sandalias del vástago de los Uchiha era percibido más que el calzado del Uzumaki, los cuales se convirtieron en el único sonido del bosque durante un largo y extenso periodo de tiempo hasta que el oleaje comenzó a escucharse, muy a lo lejos.]




[A pesar del pardo amanecer un hermoso paisaje cubría la bóveda celestial, nubes rosáceas cubrían el firmamento junto a un leve azul que combinaba sus tonos con el ocre vesperal, produciendo una agradable sensación que, unido al aroma salino, la textura espumosa, y el sabor salado, hacían de aquel bello paisaje un lugar idílico. La arena, tras haber pasado un largo camino intermedio entre bosque y playa, resultaba reconfortante pues su tono tostado, iluminado por aquellas juguetonas luces crepusculares, hacía de él una pintura viviente de algunos colores amarillentos y otros levemente anaranjados. Quizá el Uzumaki podría haberse detenido a observar el paraje, mas no era aquella su misión, y tampoco se encontraban solos. A lo lejos, una pareja de jóvenes de características dispares hablaban entre ellos. El primero vestía ropajes blancos con tonos verdosos, imperando el blanco sobre el vede oscuro, y un ligero decorado verdemar. Sus ojos, verdes también, junto a un característico aceitunado pelo engominado que sobresalía de su frente, dándole un aspecto ridículo. El segundo, algo menos estrafalario, vestía ropajes corrientes y cómodos, su cabello y ojos eran azules, siendo este último mucho más luminoso que el primero. Un parche negro con decoros pardos cubría su ojo izquierdo. El ataviado por ropajes blancos y verdes tenía un diente roto y un moflete enrojecido, inflado, además de un pergamino manchado y mal dibujado. Por contraparte el otro lucía buen aspecto, mas su mano se encontraba en el bolsillo, quizá por el frío, del cual no se había percatado el shinobi de pelos rosados hasta aquel momento. Les dirigieron algunas palabras solicitando ayuda.]


|Akuryo Uzumaki|

¿En qué podemos ayudaros?



|Chico #2|

Hemos tenido un ligero contratiempo y necesitamos ayuda, veréis, hace poco en las Montañas Verdes mientras estábamos viajando para comerciar con un amigo nos encontramos con una cueva, parecía estar abandonada y era de noche, así que entramos para refugiarnos.



|Chico #1|

El caso es que dentro de la cueva había un cofre con algunos objetos interesantes, muy extraños, preguntamos a algunos tasadores y dijeron que el valor era bastante alto...



|Chico #2|

Pero nuestro amigo decidió robárnoslo y escapar de nosotros para quedarse todo el dinero él, cuando había suficiente para todos.




|Akuryo Uzumaki|

¡Oh! ¡¿Y qué más?!


Aunque hay que ser tonto para no tener vigilado algo tan valioso...



[hr:3d46c86bdf][hr:3d46c86bdf]


Última edición por el Dom Jun 23, 2013 12:48 am, editado 2 veces

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Mensaje el Jue Mayo 30, 2013 5:36 pm por Rikuo Uchiha



A medida que avanzábamos por el tremebundo bosque, comenzaban a darse más señales de que la playa estaba más cerca, más graznidos de graviota, más sonido del mar, la brisa marina, el característico olor a sal, el ruido de las azules olas chocando contra la arena... Sin duda un paisaje, que a la hora de llegar a verlo, sería hasta bonito. Ansiaba verlo, aunque no lo dijera. No estaba acostumbrado a ver paisajes más allá de árboles, más árboles, y todavía más árboles de los bosques. Ver el mar abierto, para mi, era sin duda algo no nuevo, pues alguna vez lo había visto, si más no estaba acostumbrado, pues eran escasas. La textura de la blanquecina arena era reconfortante después de haber estado pisando durante bastante tiempo la húmeda tierra de los bosques en los que habíamos pasado. El ambiente había pasado de ser algo húmedo, a totalmente húmedo gracias al mar, la temperatura se regulaba gracias a la mar, y sin duda, era muchísimo mejor. El cielo azul, combinado con unas nubes de un color extrañamente rosado, la arena de un color tostado y las olas del mar con su característico sonido, añadido al graznido de las gaviotas, hacía un paisaje digno de lienzo. Un paisaje roto por dos figuras de personas. De jóvenes adolescentes. Dos figuras que rompían el estético horizonte.

Había dos chicos allí, de edad parecida a la mía, si no eran de mi quinta. Al parecer tenían problemas, problemas que yo, en énfasis de mi simpatía y galantería hubiera ignorado, no obstante, iba con una persona, que si bien no daba señal de muchas luces, era muchísimo mejor persona que yo, obviamente. Akuryo, mi compañero, antes de que me diera cuenta, se acercó. No me quedaba otra que acercarme. Cuando antes le ayudáramos, antes acabaríamos la misión. Le preguntó en qué podíamos ayudarle. Explicándonos ellos que habían encontrado un tesoro en una cueva en las montañas verdes, que al parecer tenía mucho valor, según unos tasadores a los que habían ido a consultar. Mientras decían eso, me fijé en que los dos tenían signos de haber peleado hacía poco, y tenían signos de estar desconfiados. Algo irónico, pues eran ellos los que habían pedido ayuda. Al parecer eran tres amigos, y uno les había traicionado y les había robado el tesoro. Aku pidió que continuaran. Yo igual, no encontraba mucho sentido a sus palabras, pues tenían un mapa, que si bien no se entendía mucho, tenía claros símbolos de referencia a que era algún mapa del tesoro.


~Chico #2~
¿Oh?... Supongo que tienes razón... Fue un error de nuestra parte...

El caso es que, al parecer, cuando huyó, estuvimos una temporada sin verle... Pero cuando volvimos a verle, de casualidad, tenía un mapa, que al parecer era también del tesoro... Así que le seguimos para pedirle explicaciones de por qué nos lo robó...



~Chico #1~
Le seguimos hasta aquí. Una vez aquí, al pedirle explicaciones se abalanzó hacia nosotros, para matarnos. Todavía no sabemos por qué... Me pegó un puñetazo, pero logramos reducirle. El mapa se cayó al agua, pero lo cogimos;
le exigimos explicaciones, que no nos dio. En cuanto le dimos la espalda desapareció. Todavía no sabemos qué fue de él. Y bueno, imaginamos que el mapa es de un tesoro, pero no se entiende muy bien... Así que bueno...

El caso es que ahora, ya damos por imposible el otro tesoro... Así que podríais ayudarnos a conseguirlo...



~Rikuo~
Akuryo... Creo que esconden algo...
(Dije susurrando a mi compañero)



~Chico #1~
Así que... ¿Os parece bien?



~Rikuo~
¿Qué conseguiremos a cambio?

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Mensaje el Jue Mayo 30, 2013 5:54 pm por Gaia

|Chico #1|
¿Qué os parece... una parte del tesoro? Puedo encontrar algo de 200 o 300 ryus para cada uno. ¿Os parece?



|Chico #2|
Si os parece bien podemos empezar buscando por ahí...


INSTRUCCIONES:
Cada uno lanzará 1d3, con un máximo de tres tiradas. Si sale un 2 encontraréis el lugar en el cual está escondido.
  • Os entregan el mapa para que les ayudéis si así aceptáis.
  • El del pelo azul permanecerá detrás con la escusa de otear desde una mejor perspectiva. Todavía con la mano en el bolsillo.

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Mensaje el Jue Mayo 30, 2013 7:07 pm por Akuryo Uzumaki

[dados:a74e3d7a54]1d3 = 390607425 [/dados:a74e3d7a54]

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Mensaje el Jue Mayo 30, 2013 7:50 pm por Akuryo Uzumaki

[hide:0edb7c61ec=OFF DIMINUTO]¡¡¡OH YEAAAAAAH, NENA!!! ¡A LA PRIMERA! ¡¡¡:DDDD!!![/hide:0edb7c61ec]
[hr:0edb7c61ec]

¡LO ENCONTRÉ A LA PRIMERA!

[hr:0edb7c61ec][hr:0edb7c61ec]





[Aquella historia resultaba intrigante e inspiradora para el pelirrosa, que había ignorado en parte los comentarios de su compañero shinobi, vástago del clan Uzumaki. No prestó atención a lo que decía, pues sus oidos estaban prestos a escuchar lo que aquellos dos adolescentes decían sobre su amigo, un tesoro, y lo que estaban dispuestos a entregar a cambio de una ayuda por su parte. ¡Un tesoro! Era lo único que había recordado de aquella historia, sin pararse a pensar en el lenguaje verbal y no verbal de ambos personajes, los cuales, como le había comentado su acompañante, ocultaban algo. Podía ser el por qué lo buscaban de verdad, si era su tesoro, si lo habían robado a otra persona... No importaba realmente pues no quiso desviar sus pensamientos del premio, el cual había visualizado desde hacía algún tiempo: una bellota de oro. El por qué, no lo supo, sin embargo le ilusionó el poder encontrar en aquel cofre una gran bellota de oro que colgar de un colgante en su cuello y presumir de él. Tomó el mapa y, presto, comenzó a otear el horizonte en busca de un lugar indicado para comenzar a buscar. En medio de aquella playa, encontró un gran montículo de arena, más alto de lo normal, y corrió hasta la cima para poder divisar toda la playa. Ojeó tapándose los ojos del sol con su mano izquierda todo el arenoso terreno que había ante él, mientras que un fiero viento movía furtivamente sus cabellos y ropajes. A lo lejos, le pareció ver algo en el mar.]

|Akuryo Uzumaki|

¡He visto algo en el mar, ahora vengo!






[Salió disparado a gran velocidad sin prestar atención a lo que ocurría tras de sí. Corrió tan rápido que no prestó atención a lo que estaba haciendo siquiera y comenzó a nadar en dirección sur tras correr como alma que llevaba el diablo. Le pareció ver algo a lo lejos, y quizá estuviera en lo cierto, de no ser porque no lo estaba. Una vez llegó hasta lo que creía ver, resultaba ser un cristal que había reflejado al Sol, y por ello le había parecido ver un brillo metálico a lo lejos. Cuando iba a volver, defraudado y suspirante, fue arrastrado por una gran ola de manera disimulada -pues parecía que nadaba- hasta una orilla este lejana, donde pudo observar una de las señales del mapa casi por casualidad, una gran equis dibujada en una roca. Levantó la roca y un cangrejo le pinchó la nariz.]

|Akuryo Uzumaki|

[hide:0edb7c61ec=Pensamiento]
¡¡¡MI NARIZ!!![/hide:0edb7c61ec]






[Lanzó la piedra lejos, hacia el mar, y corrió por la playa tratando de que el cangrejo se cayera de su nariz mientras tenía las manos levantadas y dejaba, en el suelo arenoso, debajo de en donde alguna vez había estado la roca cubierta de arena que indicaba donde había sido escondido, un cobre de escaso tamaño. Su longitud no sería superior a veintitrés centímetros, y su ancho no superaría los diez. Un candado oxidado y roto todavía continuaba pudiendo mantener cerrado el cobre. La caja se encontraba en pésimo estado, si le daban un puñetazo podría llegar a romperse en varios pedazos y el contenido se desparramaría por toda la arena de la playa, y a la mañana siguiente habría sido enterrado por el polvo en forma de arena.
Una vez húbose librado del cangrejo rojo carmesí, se dejó caer sobre la arena mientras se sumetaba la nariz enrojecida, en donde algunas gotas de sangre comenzaban a resbalar.]


|Akuryo Uzumaki|

Está bien... está bien... no duele... no duele...
[hide:0edb7c61ec=Pensamiento]
¡Duele mucho![/hide:0edb7c61ec]




[hr:0edb7c61ec][hr:0edb7c61ec]


Última edición por el Dom Jun 23, 2013 12:47 am, editado 2 veces

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Mensaje el Jue Mayo 30, 2013 8:27 pm por Gaia

|Chico #1|
¿Estás bien?


...
(Observó el cofre en el suelo)

¡Ahora!



[hide:f3e085016e=TURNO]


Nivel: 3
Parámetros:
  • V ->
    35
  • C ->
    65

  • F ->
    18
  • A ->
    18
  • R ->
    12
  • CC ->
    10

Naturaleza: Suiton
Especialidad: Kenjutsu
Rango: Gennin

[hr:f3e085016e]

ATAQUE FÍSICO.
18F (dirigido a Akuryo Uzumaki) con 18A.[/hide:f3e085016e]


|Chico #2|
¡No os daremos nada, idiotas!


[hide:f3e085016e=TURNO]


Nivel: 3
Parámetros:
  • V ->
    40
  • C ->
    60 - 10

  • F ->
    15
  • A ->
    23
  • R ->
    10
  • CC ->
    10

Naturaleza: Fuuton
Especialidad: Kenjutsu
Rango: Gennin

[hr:f3e085016e]


[INCANCELABLE]
25F (si te hace daño no podrás usar jutsus suplementarios rango D o menor durante tu próximo turno) con 23A. (Va dirigido a Rikuo Uchiha)[/hide:f3e085016e]



[hr:f3e085016e]

INSTRUCCIONES:
Ha comenzado una batalla para no entregaros nada. Dispondréis de una serie de bonos en caso de que hagáis algo, yo habrá desventajas si hacéis algo mal:

  • [300 exp] para cada uno si se derrotan a los dos ladrones.
  • [100 exp] para cada uno si son derrotados por los ladrones.
  • [100 exp] extra si derrotan solo a un ladrón.
  • [50 exp] extra por ladrón capturado (8V o menos).

  • [0 exp] si derrotan a los ladrones con el combo Kenjutsu.
  • [-100 exp] para quien derrote a los ladrones con el combo Kenjutsu.

  • Si capturáis a uno vivo os dará [100 ryus] a cada uno.
  • Si capturáis a los dos vivos os darán [125 ryus] a cada uno, e información vital para vuestra misión principal.

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Mensaje el Jue Mayo 30, 2013 11:25 pm por Rikuo Uchiha

Una parte del tesoro... Esa iba a ser nuestra recompensa... Sabía que no valdría mucho la pena, perder el tiempo ayudándoles, sabiendo que la recompensa de la misión iba a ser superior. No obstante, a mi compañero Akuryo le pareció una buena idea, pretendía ayudar a esos tipos, que se habían pegado con un compañero suyo (decían) por un tesoro. Yo opinaba que no valía la pena, y que además no eran de fiar... Antes de que yo pudiera articular palabra ya les había cogido el mapa y comenzado a buscar. Yo me senté. No pensaba ayudarles, al igual que tampoco le iba a pedir recompensa. El que iba a perder el tiempo era Akuryo, buscando algo que quizá ni existía. Yo (y él también, pero al parecer no lo tomaba en serio) tenía un trabajo encomendado, y estaba perdiendo el tiempo por la buena fe de mi compañero. Debía aprender a ser algo más egoísta. Me senté y me quedé expectante de los chicos, no me fiaba de ellos, y me daban más razones de ello cuando uno de los dos no sacaba su mano de los bolsillos. Me di cuenta de que me miraban, y me juzgaban con la mirada. No hacían mal. Yo también me miraría con odio.



~Rikuo~
¿Pasa algo?... Podíamos ayudaros, y yo decidí no hacerlo...


Antes de que me diera cuenta, Akuryo se había metido al agua. Sin duda me demostraba que era mucho más infantil de lo que creía. Cada vez me demostraba que tenía menos luces... Que era más tonto. Pero al parecer yo me equivocaba. Había visto algo en el agua, y por eso se había metido. No se había metido por placer a remojarse como creía desde el primer momento. Salió, no era más que un cristal, que había reflejado la luz del agua. Me demostró que a la próxima no iría con él a ninguna misión conjunta, aunque fuera el último ninja de planeta. Nos estaba haciendo perder el tiempo, y yo odiaba eso. Aunque intentó disimular, pude notar como la corriente le llevó hasta una orilla cercana. Se le notaba a la legua. Al parecer encontró algo, pues se agachó, aunque para levantarse nuevamente, dejando ver así un cangrejo que le pellizcaba la nariz.


[hide:cf97b73dcc=Pensamiento]Este tipo es inútil...[/hide:cf97b73dcc]

No me había dado cuenta y el pelirrosa casi comenzó a llorar, diciendo que no le dolía. No obstante, al parecer no se dio cuenta de que tenía el cofre cerca de él. Todos nos acercamos a ver si estaba bien, o si lo había encontrado, y así era. Antes de darme cuenta, el chico de pelo azul tenía ansias de atacarle. Me lo esperaba, así que estaba preparado. El otro chico, de pelo verde me vino a atacar a mi.


...

~Rikuo~
Me lo esperaba...


Un gran viento se abalanzó hacia a mi, provocándome profundos cortes. Por el viento provocado por el ataque (aunque más bien, el ataque era el mismo viento), se alzó una gran cantidad de arena, dificultando así la visión. Cuando la arena bajó, se me podía ver. Aunque de las heridas no brotaba sangre, si no más bien un jugo de goma, como caucho. Era un clon de goma.


~Rikuo~
¿Creías que estaba tan desprotegido de verdad?


Cuando se giró, estaba yo, aunque con algunos rasgos diferentes. Tenía diferente altura. Tenía el mismo cuerpo que mi adversario momentáneo. Había cogido su cuerpo, aunque me había tomado la libertad de dejar mi cabeza. No quedaba bien, pero quería que lo último que viera antes de recibir fuera mi cara. No quería que viera la suya. Había utilizado el jutsu de la transformación. Lanzando un shuriken hacia él, logré atarlo, haciendo que no se pudiera mover. Un líquido comenzó a brotar de mi garganta, no era saliva, era un líquido pegajoso, e iba dirigido hacia mi rival.


[hide:cf97b73dcc=Combate]
30
70
15
15
8
12

Inventario:
[hide:cf97b73dcc=Mochila de cintura x2]
Efecto: [Mochila]. Mientras tengas este ítem, aumenta la cantidad máxima de ítems que puedes tener en +2 por cada Mochila de Cintura que tengas. / Requerimientos: ninguno / Límite: 2 / Retraso: 0[/hide:cf97b73dcc]
Máximo de ítems:
7 por gennin + (2x2=4 por las mochilas) + 4 por especialidad= 15 ítems

[hide:cf97b73dcc=Senbon común x5]Efecto: [Arrojable]. Puedes arrojar hasta 3 por turno, lanza 1d4 por cada Senbon lanzado, el oponente perderá una cantidad de V igual al resultado del dado. / Daño: No tiene daño. / Requerimientos: ninguno / Límite: 10 / Retraso: 0[/hide:cf97b73dcc]
[hide:cf97b73dcc=Shuriken redondeado x2]Efecto: [Arrojable]. Si el oponente pierde V por este ataque, destruye todos los clones con parámetros del oponente. / Daño: F del ninja +10F. / Requerimientos: ninguno / Límite: 2 / Retraso: 2[/hide:cf97b73dcc]
[hide:cf97b73dcc=Kunai con cascabel x2]Efecto: [Arrojable]. Si el oponente pierde V por este ataque, el oponente no podrá utilizar Jutsus de rango D o menor durante su próximo turno. / Daño: F del ninja +10F. / Requerimientos: ninguno / Límite: 2 / Retraso: 0[/hide:cf97b73dcc]
[hide:cf97b73dcc=Kunai Comun x5]Efecto: [Arrojable]. No tiene efecto. / Daño: F del ninja +5F. / Requerimientos: ninguno / Límite: 10 / Retraso: 0[/hide:cf97b73dcc]
[hide:cf97b73dcc=Píldora soldado]Efecto: [Accesorio - Suplementario]. Al usar este ítem elije uno de tus parámetros, aumenta ese parámetro en +10 hasta el final de tu turno. (Excepto V o C.) / Requerimientos: ninguno / Límite: 2 / Retraso: 0[/hide:cf97b73dcc]




(copio su A)






Van 15F base + 10 Triple navaja + 20 Jutsu captura de terreno = 45F Indefendibles.

"
Si este ataque hace daño al oponente, ese oponente no podrá usar jutsus suplementarios durante su próximo turno."



30
70-50=20
15
15
8
12
[hide:cf97b73dcc=Mochila de cintura x2]
Efecto: [Mochila]. Mientras tengas este ítem, aumenta la cantidad máxima de ítems que puedes tener en +2 por cada Mochila de Cintura que tengas. / Requerimientos: ninguno / Límite: 2 / Retraso: 0[/hide:cf97b73dcc]
Máximo de ítems:
7 por gennin + (2x2=4 por las mochilas) + 4 por especialidad= 15 ítems

[hide:cf97b73dcc=Senbon común x5]Efecto: [Arrojable]. Puedes arrojar hasta 3 por turno, lanza 1d4 por cada Senbon lanzado, el oponente perderá una cantidad de V igual al resultado del dado. / Daño: No tiene daño. / Requerimientos: ninguno / Límite: 10 / Retraso: 0[/hide:cf97b73dcc]
[hide:cf97b73dcc=Shuriken redondeado x1]Efecto: [Arrojable]. Si el oponente pierde V por este ataque, destruye todos los clones con parámetros del oponente. / Daño: F del ninja +10F. / Requerimientos: ninguno / Límite: 2 / Retraso: 2[/hide:cf97b73dcc]
[hide:cf97b73dcc=Kunai con cascabel x2]Efecto: [Arrojable]. Si el oponente pierde V por este ataque, el oponente no podrá utilizar Jutsus de rango D o menor durante su próximo turno. / Daño: F del ninja +10F. / Requerimientos: ninguno / Límite: 2 / Retraso: 0[/hide:cf97b73dcc]
[hide:cf97b73dcc=Kunai Comun x5]Efecto: [Arrojable]. No tiene efecto. / Daño: F del ninja +5F. / Requerimientos: ninguno / Límite: 10 / Retraso: 0[/hide:cf97b73dcc]
[hide:cf97b73dcc=Píldora soldado]Efecto: [Accesorio - Suplementario]. Al usar este ítem elije uno de tus parámetros, aumenta ese parámetro en +10 hasta el final de tu turno. (Excepto V o C.) / Requerimientos: ninguno / Límite: 2 / Retraso: 0[/hide:cf97b73dcc]
[/hide:cf97b73dcc]


[hr:cf97b73dcc]

OFF: Edité porque no puse la F que iba ni los efectos.

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Mensaje el Vie Mayo 31, 2013 1:09 am por Akuryo Uzumaki

[hr:feb8de6873]

¡ABRÁZAME!

[hr:feb8de6873][hr:feb8de6873]





[Mientras se encontraba recuperándose de aquel ataque hacia su nariz, provocado por un cangrejo ermitaño que ahora se encontraba perdido entre la arena, seguramente buscándose una nueva roca, o tratando de encontrar su antiguo hogar, un altercado ocurría muy cercano a él. Pareciera ser que tanto el chico de cabellos azulados como el de ropajes blancos buscaban el cofre para ellos junto a todo lo que habían en su interior, y no tenían intención alguna de compartirlo con dos desconocidos a los que jamás habían visto, por mucho que les hubieran ayudado. El de pelo aceitunado atacó furtivamente y a gran velocidad al miembro del clan Uchiha, quien se zafó de su ataque con una inteligente estrategia empleando un clon de goma para detener el golpe, y continuando con una sucesión de jutsus que finalizó con un duro ataque hacia su oponente.
Por parte del shinobi de cabellos rosados, no le resultó fácil encajar -ni logró encajar en lo sucesivo- el hecho de que intentaran hacerles daño por algo material. A gran velocidad, ante aquel ataque, se dejó caer haci atrás -o más bien, se tropezó- y, por mera casualidad, detuvo el ataque de su oponente golpeando con su extremidades las manos del rival. Además, con sus piernas atrapó sus manos, como si fuera la pinza de un cangrejo.]

|Akuryo Uzumaki|

¡¿PERO QUÉ HACES?! ¡¿ACASO NO NOS QUIERES?!

[hide:feb8de6873=JUTSU][/hide:feb8de6873]


[A continuación, tras ver en los ojos de su oponente una intensa llama de codicina, y tras presentir que sí o sí debía actuar, no tuvo más remedio que guiarse por su atrofiado instinto de supervivencia con tal poder obtener una mínima posibilidad de derrotar a su oponente o, tan solo sobrevivir a aquel enfrentamiento al que parecía que su compañero se le había adelantado. Cerró los ojos con fuerza. Comenzó a acumular su chakra para que sus articulaciones se extiraran;
sus piernas hicieron cruces en las manos de su oponente, sus brazos en cuello y espalda. Deshizo los nudos de sus piernas para rehacerlos más adelante en la piernas del oponente, imposibilitándole el escapar o defenderse. Sentía el corazón del rival palpitar, asustado, seguramente aquello le había asustado: ¿Qué persona podía estirarse de esa forma y permanecer con vida, como si nada ocurriera?][hide:feb8de6873=JUTSU][/hide:feb8de6873][Con sus manos, las cuales atrapaban los brazos y espalda de su oponente, apretándole fuertemente como si se tratara de un abrazo que cerca estaba de romper algún hueso, comenzó a hacer sellos lentamente, pues quería asegurarse de que estaban bien hechos, para emplear un jutsu simple el cual le habían enseñado durante su infancia -o mejor dicho, cuando era aún más joven-. Tras cumplir los requerimientos una ligera capa de humo surgió y tras esfumarse se mostró que su cuerpo se había transformado en el su oponente. Desde la planta de sus pies a su cuello era su oponente, pues era un negado y de forma accidental había muchos detalles diferentes: Su pelo era rosa oscuro, y sus ojos azules de tonos claros, así como otras diferencias superficiales.][hide:feb8de6873=JUTSU][/hide:feb8de6873][El corazón palpitante del pelirrosa se aceleraba a cada momoento, su pulso le fallaba, al igual que una sensación de angustia fue extendida por la acción de la adrenalina por todo su cuerpo. Quería huir y salir corriendo en dirección a ningún lugar, sin embargo: ¿Qué lugar sería aquel? Si huía lo echarían de la aldea, y si le mandaban a otra misión para probar si puede redimirse, no podría hacerlo y le echarían, eso si no moría antes a manos de su compañero, Rikuo Uchiha. No podía volver al Remolino, pues la reacción de sus padres y clan le atemorizaba. Únicamente tenía aquella oportunidad, debía tomarla, debía apretarla y atarse a la oportunidad de acabar aquella batalla y, después, finalizar la misión. De tal modo, decidido, sacó con una de sus manos una píldora marrón de textura fría. Sabía qué debía hacer, y así lo hizo. Se tragó la píldora y su cuerpo comenzó a emanar una mayor cantidad de chakra, aumentando sus aptitudes físicas.][hide:feb8de6873=ÍTEM][/hide:feb8de6873][Comenzó a reunir todo el chakra del cual disponía para concentrarlo en la parte más externa de su cuero, aumentando su calor corporal y tornando a su nueva forma de colores rojizos oscuros. Sus ojos se volvieron blancos, su pupila había desaparecido por completo. Su pelo se erizó, al igual que su escaso bello corporal. Sus brazos se encontraban apretados, con el puño cerrado sin que hubiera recordado haberlos cerrado. Se sentía más fuerte a la par que más débil y enérgico. La adrenalina volvió a surgir, esta vez más fuerte. La sensación desaparecía a la vez que volvía a aparecer. Su fuerza le otorgaba más seguridad personal, mas no sabía si podía o debía realizar lo que estaba a punto de hacer.][hide:feb8de6873=JUTSU][/hide:feb8de6873]


|Akuryo Uzumaki|

¡¡AHÍ VOY!!



[Con el objetivo de dejar a su oponente en un estado nefasto mas estable, empleó su técnica menos letal, la cual consistía en estirar sus largas manos hasta la zona trasera de su rival, cerrar los ojos, y estirarlos para obtener una fuerza superior debido a la aceleración, lo cual supondría un incremiento de potencia considerable. Tras estirarlo tanto como pudo, reunió chakra entre los dedos índices de sus manos, los cuales simulaban el símbolo del tigre. Finalmente golpeó en la zona de separación entre las partes y el ano de su oponente, provocándole un daño que no era capaz de detener de forma alguna, o al menos eso creía el joven Uzumaki.][hide:feb8de6873=JUTSU][/hide:feb8de6873]



[hr:feb8de6873]
[hide:feb8de6873=TURNO]
PARÁMETROS E INVENTARIO:
|Akuryo Inuzuka (II)|
[Vida] 35
[Chakra] 65
[Fuerza] 13
[Control de Chakra] 15
[Agilidad] 8 - 10
[Resistencia] 14

†~|Inventario|~†
x2
Efecto: [Mochila].
Mientras tengas este ítem, aumenta la cantidad máxima de ítems que puedes tener en +2 por cada Mochila de Cintura que tengas. / Requerimientos: ninguno / Límite: 2 / Retraso: 0


Efecto: [Mochila]. Mientras tengas este ítem, reduce tu agilidad en -10A. Puedes utilizar cualquier ítem Accesorio como si fuese una defensa. (Puedes cancelar este efecto sacrificando esta mochila de tus ítems.) / Requerimientos: ninguno / Límite: 1 / Retraso: 0


[15(14)/15]
-Píldora Soldado. x2-1
-Senbon común. x7
-Sello Explosivo. x2
-Shuriken redondeado. x2
-Kunai con Cascabel. x1
-Fumma Shuriken. x1
COMBATE:
Mi ataque es: [INDEFENDIBLE] [INESQUIVABLE] [INCONTROLABLE] [IRREDUCIBLE] [INCANCELABLE]
El daño de mi ataque es: 18 (copiado) + 5 (puertas) + 10 (píldora) + 10 (jutsu) = 43F
[/hide:feb8de6873]

[hr:feb8de6873][hr:feb8de6873]


Última edición por el Dom Jun 23, 2013 12:46 am, editado 4 veces

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Mensaje el Vie Mayo 31, 2013 1:33 am por Gaia

|Chico #1|
Me... rindo...

[hide:c3215bc75a=TURNO]12R - 43F = 31F - 35V = 4V CAPTURADO[/hide:c3215bc75a]

|Chico #2|
Piedad, por favor...

[hide:c3215bc75a=TURNO]10R - 45F = 35F - 40V = 5V CAPTURADO[/hide:c3215bc75a]

|Chico #1|
Lo sentimos, tomad este dinero y permitidnos irnos. No queríamos haceros daño, de verdad, pero nuestro jefe...


|Chico #2|
Si se enterara de que hemos perdido el cofre... Ese traidor nos lo robó y si no lo entregamos pensará que le hemos traicionado.


|Chico #1|
¡Ya sé! Sois chicos muy fuertes. En el puerto hay un hombre llamado Doutsuki Tegami, es el líder de nuestra humilde banda. Vive allí, junto con sus ratoncitos, así nos llama. Si lo encontráis podréis conseguir lo que queráis de él... Pero por favor. No nos hagáis daño...





[hr:c3215bc75a]

RECOMPENSA:
  • [300 exp] para cada uno si se derrotan a los dos ladrones.
  • [50 exp]x2 extra por ladrón capturado (8V o menos).
  • Si capturáis a los dos vivos os darán [125 ryus] a cada uno, e información vital para vuestra misión principal.


Podéis elegir qué hacer con estos chicos;
ignorarlos, pedonarlos, detenerlos, o matarlos.

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Mensaje el Vie Mayo 31, 2013 6:59 pm por Rikuo Uchiha



~Rikuo~
Akuryo... Ves a buscar a ese tal Doutsuki... Yo me quedaré con ellos para que no escapen...





Por mi, en ese momento miles de sensaciones florecían en mi cuerpo. sabía que echaba de menos este momento, al contrario de lo que la gente pensaba. Había nacido entre la guerra, y volver a ganar una batalla y poder hacer a mi antojo lo que quisiera con mis enemigos, me reconfortaba de una manera, que nadie que no fuera yo, o hubiera pasado lo mismo que yo, entendería. Akuryo me hizo caso y partió hacia el puerto, a buscar a esa persona, y yo los chicos, que habían sido hostiles, estaban completamente a merced de un psicópata. Habían elegido un mal día para pertenecer a una banda de ladrones. Aunque si bien no podrían haber elegido un paisaje más bonito para morir. Sin duda, si yo había de morir, iba a ser en algún lugar como ese. Aunque no me iba a dejar matar fácilmente.


~Rikuo~
¿Últimas palabras?



~Chico #2~
¡Jajajaja! No tienes lo que hay que...




La cabeza del peliazul se desplomó, dejando tras ella, desde la parte de donde antes estaba el cuello un gran rastro de sangre, cayendo desplomado la otra parte del cuerpo al suelo, no sin antes haciendo salir de la parte donde estaba la cabeza un gran río de sangre, era una escena no muy realista, pero sin duda pasó. Comencé a reír. Estaba totalmente loco. Mi ropa se tiñó con manchas rojas de la sangre que había brotado de su cuerpo. Su compañero dejó de reír en seco. Comenzaba a tener miedo. Y yo disfrutaba viéndolo. De nuevo, le iba a hacer la misma pregunta. Quería saber qué sería lo último que diría. Exigía saberlo. Quería saber lo último que le pasaba por la cabeza antes de morir a una persona, y hacer comparaciones... A lo mejor algún día alguien diría algo interesante que no fuera un insulto a mi persona...


~Rikuo~
¿Algo que decir antes de morir?



~Chico #2~
...Algún día te pasará lo mismo que nos estás haciendo...




De nuevo un gran chorro de sangre brotó de su cuerpo, no obstante, esta vez no voté por cortarle la cabeza, como hice con el anterior, si no que preferí (o más bien, simplemente hice) un gran corte bastante profundo, dejándole sangrando, sabía que no moriría instantáneamente. Si no que sufriría antes de caer, y eso me hacía rebosar en placer. Ansiaba que ese, que se había puesto tan respondón sufriera antes de morir, podría haberle proporcionado una muerte más rápida y menos dolorosa, pero no le iba a dar ese gusto. Cuando ellos dos yacían en el suelo, comencé a caminar hacia la dirección donde mi compañero fue, hacia el puerto. Allí era donde debíamos caminar. Minutos después, caí. Volví a los cuerpos y cogí el cofre. Eso era lo que estaba buscando el cabecilla de su banda. Así que eso utilizaríamos para llegar hasta él, y recopilar información.


Vamos hacia aquí


OFF: Hice que Aku se fuera porque tenía su permiso. Todo se diga xD

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Mensaje el Lun Jun 03, 2013 4:39 pm por Rikuo Uchiha

Salimos de la taberna. Parecía que al ganar a sus ratoncitos, y al traerle el cofre, habíamos ganado el derecho a pertenecer del gremio. Parecía genial. No era realmente el cometido de la misión directamente, pero sabíamos donde encontrar al reclutador, teníamos identidades que utilizar con ellos, y ya pertenecíamos al gremio, por lo cual, en sus próximos golpes tendrían que contar con nosotros. No era exactamente la información que necesitábamos, pero era algo mejor. Acabamos saliendo del pueblecito en el que estaba el puerto. Al estar a una distancia prudente me destransformé. Quería volver a ser yo, ya comenzaba a ser incómodo el cuerpo de ese inútil. Echaba en falta el ser yo. Comenzamos a caminar, para acabar llegando de nuevo a la playa. Intenté dar un rodeo por no ir por donde pasamos antes, no quería que Aku viera a los muertos. Seguramente le impactaría... ¿Estaba preocupándome por Akuryo? Antes de esta misión no me hubiera importado nada en un tonto como Akuryo, pero me di cuenta de que comencé a sentirle como un amigo. ¿Me estaba volviendo sociable?... Me estaba comiendo la cabeza yo solo... Yo no había nacido para ser así. A mi me habían criado para matar... Intenté que no se notara lo que pensaba, no miraba a Akuryo, continuaba hacia delante, pasando por la playa, por la que habíamos pasado antes, pero dando un pequeño rodeo. Lo justo para que no se vieran los muertos. Si los hubiera lanzado al agua podríamos haber pasado por el mismo lugar, y además los cuerpos no se encontrarían. De pronto, en mi cabeza tuve una brillante idea.


~Rikuo~
Akuryo... Adelantate... Dirígete a la aldea y ves al tablón y espérame ahí, yo tengo que ir a hacer unas cosas. Luego iré a la oficina y nos veremos en el tablón. ¿De acuerdo?



[hide:861989487c=Pensamiento]Espero que no se pierda...[/hide:861989487c]

No esperé a ninguna respuesta de su parte, al decir eso ya me había ido hacia donde recordaba que estaban los cadáveres. Cada poco tiempo me giraba fijándome en que Akuryo no me mirara y hubiera continuado hacia adelante. Me hizo caso y continuó, tenía confianza en él, confianza que no serviría para nada, porque sabiendo como era (el tiempo que llevaba con él me había bastado) sabía que acabaría perdiéndose, aunque de alguna forma u otra acabaría llegando. Más tarde de lo habitual, aunque lo haría. Tenía una especie de sexto sentido para ello. Acabé llegando a la parte donde estaban los cuerpos. No había huellas y no había indicios de que nadie los hubiera encontrado, los cual nos daba más tiempo para poder suplantarles la identidad. Se me ocurrió algo. Probablemente habría alguna cueva submarina, donde poder dejarlos y que nadie los encontrara, pero necesitaría mucha suerte para encontrarlos, y demasiados viajes. Así que decidí hacer lo que sería lo más cómodo, aunque también lo más sanguinario. Uno estaba decapitado ya, y el otro tenía un gran corte, pero se le podía reconocer, así que también le corté la cabeza con mi espada. Fue un corte rápido pero preciso.


~Rikuo~
Arreglado.


Desvestí los cuerpos, y me intenté fijar en que no hubiera nada demasiado fuera de lo común, y no lo había. No tenían ningún lunar ni ninguna marca que pudiera delatar que fueran ellos. Tiré los dos cuerpos desnudos al mar, quedándome con la ropa y con la cabeza. Vi como los cuerpos desaparecían en la lejanía y flotaban hacia el horizonte. Comencé a cavar un agujero a una distancia bastante más grande de por donde habíamos pasado, y cuando hice un agujero lo suficientemente profundo y grande dejé la cabeza y las ropas dentro. La posibilidad de que los encontraran serían ínfimas, así que contaba con ese factor. Después de hacer eso, comencé a ir hacia la aldea, que era donde reportaría ante el hokage (Aunque el hecho de que fuera Senju no me llamaba la atención), y nos reuniríamos con Akuryo en el tablón. Comencé a caminar hacia el bosque, pues había pasado un buen rato, y la noche había entrado todavía aún más. Debía llegar cuanto antes a la aldea. Aunque según unos cálculos rápidos y simples que hice, calculé que llegaría por la mañana. No dormiría. Aunque iba a tomarme un descanso antes de ir a otra misión.

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Mensaje el Dom Jun 16, 2013 2:46 pm por Akuryo Uzumaki

[hr:e1aed54d8e]

¡A la aldea!

[hr:e1aed54d8e][hr:e1aed54d8e]


[HACE UN DÍA]

|Rikuo|

Akuryo... Adelantate... Dirígete a la aldea y ves al tablón y espérame ahí, yo tengo que ir a hacer unas cosas. Luego iré a la oficina y nos veremos en el tablón. ¿De acuerdo?


|Akuryo Uzumaki|

¡Está bien! No te preocupes, llegaré lo antes posible para reportar la misión.

Pero oye, ten cuidado... no te pierdas...



(Una vez dejó atrás a Rikuo Uchiha...)


|Akuryo Uzumaki|

¿Do... Dónde demonios estoy?

¡¿Me he perdido?!

Espera, yo no he podido perderme, siempre he tenido buen sentido de la orientación desde pequeño. El Sol sale por el Oeste y se pone por el Este, cuando salí de la aldea el Sol... estaba en el centro y cuando llegué a la playa se ocultaba entre las nubes de la derecha... Por lo tanto según los puntos cardinales la aldea está...

¡Claro! ¡Está tras esas dunas siguiente en línea recta!





[A LA MAÑANA SIGUIENTE]




[La sosegada noche había transcurrido lenta y pausada, extendiéndose por el mundo cuan dulce viento más allá del mar del que había llegado, trayendo una oscura luz que guiaba a todo aquel que la pudiera otear en el horizonte que era la hora de dormir. Hombres, animales, y plantas obedecieron por igual los designios de la creciente aparición de la Luna en el firmamento celeste;
las plantas finalizaron sus labores biológicas para dar paso a la contraposición de las mismas, los animales finalizaron sus anodinas tareas para refugiarse de la fría y calma noche, mientras que los humanos hacían a su voluntad. No estaban atados por su condición, sino que en su lugar poseían competencia para decidir y hacer a su voluntad. Podían no dormir por la noche, sino por el día, o mantenerse días despiertos en vela por algún objetivo como muchos shinobis llegaban a hacer durante su vida. Aquellos hombres, mujeres, y niños por igual, hacían lo que les placía, empujados por su voluntad y tan solo condicionados por su educación y sus creencias.]




[El joven shinobi despertó de un largo y tendido sueño, tras haber dormido durante prácticamente toda la noche en una oscura y sinuosa cueva que se ocultaba de la vista de todo. La había encontrado tras buscar refugio de sonidos distantes, cuan ecos aterradores, que resultaron proveer de grillos comunes y corrientes. Era grande, dura, y estaba totalmente vacía, por lo que utilizó como refugio buscando permanecer en la misma hasta la mañana siguiente para continuar su camino tras haber regresado al Puerto creyendo que iba en la dirección indicada, mas, tras preguntar, logró dibujar un mapa en un papiro ocre que le había entregado una amable anciana para que encontrara el camino de regreso a casa. Una vez salió de su cueva, pudo observar en el cielo algunas aves atravesando las nubes de aquella hermosa y deslumrante mañana, la cual había sustituido a la fría noche con una calidez que despertaba a todo aquel que se encontraba bajo su manto.]



|Akuryo Uzumaki|

¡Bien, a la aldea!



[hr:e1aed54d8e][hr:e1aed54d8e]

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Mensaje el Dom Jul 21, 2013 8:35 pm por Akuryo Uzumaki

[hr:361b864a06]

¿A dónde íbamos?

[hr:361b864a06][hr:361b864a06]




[La dulce brisa mañanera comenzó a evaporarse, siendo desperdigada del mundo por suaves vientos procedente del este y el sur;
de más allá de los mares y de las tierras del té. El aroma del viento se transformaba a medida que abandonaba el bosque para adentrarse en las playas, cambiando el frescor propio de la hierba, el perfume de las flores, la esencia del polem exparcido por el terreno circundante a las colmenas construidas por las abejas, y el sabroso olorsillo de la miel, paulatinamente fue mutando, transformándose en nuevos olores y aromas;
la brisa del mar y su inconfundible textura a sal marina y espuma de mar, a pescado y arenilla. El revolotear de las aves se hizo más intenso a medida que avanzaban en dirección al este, debido principalmente a que estas se alimentaban de la vasta variedad de fauna marina que le proporcionaba el ancho mar. El shinobi de cómodos ropajes, cabellera rosada y ojos oscuros de pupilas dilatadas caminaba cercano a la terca y desagradable kunoichi de Konohagakure no Sato.
Tocó su banda de la aldea oculta entre las hojas, distante, recordando los errados motivos por los cuales se vio obligado a partir de la calidez y sensación de seguridad de su hogar para tomar partido en la que fue conocida como la Primera Aldea Ninja, en la cual los Uzumaki eran bienvenidos -de hecho, los rangos superiores llevan el símbolo de los Uzumaki, un remolino, en la parte trasera de sus uniformes como señal de la alianza y de la concordia entre los dos países, la Nación del Fuego y la Nación del Remolino. No osó adelantarse a la fastidiosa chica debido principalmente a que no conocía el paradero al que debían dirigirse, lo cual no se atrevía a preguntarle con el objetivo de evitar peleas innecesarias. No conocía tampoco la misión en sí, tan solo que tenía algo que ver con... nada. Accedió a acompañarla por su más inocente rasgo: querer ayudar -algo que muchos agradecerían que no hiciera a menudo-. Rebuscó en sus bolsillos, sacando algunos objetos de escasa importancia: dos gomas, un lápiz, algunos ositos de gominola -que se tragó nada más verlos-, un shuriken de chocolate derretido que tiró a los hierbajos, y una bomba de humo que guardó en su mochila cuando comenzó a comprobar lo que había dentro: shurikens, senbons, kunais, un fuuma shuriken, un abanico... y lo que con tanta ansia buscaba: Su Dibuja, Pinta y Colorea. Con el paso del tiempo había logrado un magistral dominio del dibujo a pesar de su pésima habilidad al pintar y colorear, saliéndose siempre de los bordes. Se aburría y un largo camino quedaba por delante de forma que comenzó a dibujar mientras caminaba lo que le resultaba más bonito: una rosa siendo invadida por tres abejas al mismo tiempo, un escarabajo más grande lo normal chupando la savia de uno de los últimos árboles del bosque, y un ave en una de las ramas de un árbol construyendo desde cero su nido. Los paisajes pasaron rápidamente hasta llegar al final de la travesía para ambos, o mejor dicho, el final del viaje y el inicio de la misión que estaba por llegar.]


|Akuryo Uzumaki|

[hide:361b864a06=PENSAMIENTO]¿A dónde dijo que íbamos?[/hide:361b864a06]





[Era tal como la recordaba;
la playa se extendía hasta el horizonte y más allá, el lejano mar que finalmente llegaría hasta las lejanas islas del País del Agua. Se hundía ligeramente al caminar sobre la cálida arena ocre de las playas, a la vez que el viento movía su cabello animadamente, cuan niño juguetón. El día se había alargado de sobremanera, y Akuryo se alegró de aquello, pues el cielo mostraba un colorido contraste de tonos azulados, entre zarcos, garzos, y zafiro, junto a un hermoso abanico de tonalidades entre blancas y ligeramente grisáceas con agradables tonalidades rosas, malvas, y azuladas, creando un espectáculo viviente resultado de una mezcla entre hermosos colores que de por sí solos ya eran atractivos. Las nubes en forma de esponjosas recreacions de objetos vivientes, como si hubieran sido moldeadas por alguien;
una se parecía a un elefante, otra a una jirafa, y la tercera a una piña, o aquello le parecía a Akuryo, quien jamás había visto ni un elefante ni una jirafa, y la "
piña"
parecía más un plátano que una piña propiamente dicha. El tiempo pasaba, y seguían caminando, de modo que la impaciencia del shinobi de ojos oscuros y lechosos se hizo a cada momento más notoria para él, mordiéndose el labio superior y llevándose la mano a la cabeza para rascarse el cabello, a la vez que pasando su lengua por la parte inferior de sus labios y caminando más aprisa de lo normal hasta llegar al lado de su estimada compañera de equipo, a quien le preguntó finalmente qué era lo que debían hacer a continuación, cúal era su misión, y hasta dónde debían llegar.]


|Akuryo Uzumaki|

¿A dónde decías que había que ir? No me has contado nada en todo el viaje, podrías haber sido algo más clara, monina.



[hr:361b864a06][hr:361b864a06]


Última edición por el Lun Jul 29, 2013 3:30 am, editado 1 vez

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Mensaje el Mar Jul 23, 2013 4:00 pm por Yuki Senju

VENGO DE: BOSQUES

Tras hacer noche en el bosque, manteniendo entre ambos las distancias pese a ser resguardados en el hueco que las raíces de un enorme árbol proporcionaba, prestando el mismo cierta protección contra lo ajeno y contra la propia temperatura exterior aunque con más humedad, la mañana no tardó en llegar y con ella, el retomar del camino también. Ciertamente hubieran podido no hacer noche allí, ni en ningún lugar, pero al igual que la importancia de las misiones también lo era, para cualquier ninja, el descansar correctamente para así poder estar alerta en todo momento para poder rendir más que correctamente.
En aquél nuevo amanecer, dónde la brisa susurraba al rozar las frondosas copas de los árboles, el dúo de extraña relación interna prosiguió con su trayectoria inicial, con ciertas dificultades ajenas al terreno o la situación y más por ellos mismos, dado que al parecer, ya no solo era Yuki la que no poseía un gran sentido de la orientación si no que además, Akuryo también carecía de aquello al parecer dado que de tanto en tanto, la chica percibía cómo se alejaba de ella y en algunos instantes cuándo volteaba a ver, no estaba, aunque realmente tampoco le importaba mucho. Definitivamente, si se perdían, a priori les sería totalmente imposible de encontrarse ya que por si las discusiones entre ellos fueran pocas y poca distracción, ninguno de los dos sabía orientarse correctamente. Si aquello sucediera, estarían en serios apuros dado que la zona costera a la que en teoría se dirigían, no era pequeña precisamente, pues tomaba todo el litoral este.
Sin dejar de caminar, los paisajes que los rodeaban comenzaron a cambiar como si de meras pinturas se trataran, desde el frondoso bosque hasta un paulatino descenso de la vegetación en el lugar, para finalmente dar con la costa.


Arena, arena, arena, y a lo lejos el mar. Así era como aquél lugar era a ojos de la Senju, quien se detuvo a observarlo durante unos instantes, propiciando a que el varón se posicionara junto a ella y tras un lapso de tiempo corto, tomara la palabra para preguntar hacia dónde se dirigían. De hecho, de haberlo hecho simplemente la chiquilla le hubiera contestado, pero las formas... las formas, lo mataron y volvieron a sacar aquella furia encerrada de la fémina.

[Yuki]
No... me llames... ¡MONINA!

Le gritó antes de dar un severo puñetazo como si cual gancho de un boxeador se tratara, impactando en su barbilla y lanzándolo por los aires hacia atrás, metiéndolo de nuevo en los árboles cercanos tras sobrepasarlos volando.
Ella, sin embargo, sacudió sus manos y permaneció observadora.

[hide:0186a2fac0=PENSAMIENTO]... creo, que... si el mar lo tengo frente a mi... deberíamos ir hacia la izquierda...[/hide:0186a2fac0]

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Mensaje el Vie Jul 26, 2013 12:39 am por Gaia

En un recondito lugar de las playas del Sureste de Konoha se encuentra una cueva de dimensiones poco mas grandes que una cueva natural, claramente esta cueva no es una cueva natural, si no una cueva artificial creada en una montaña mediante el uso del ninjutsu de Tierra;
La misma no posee paredes irregulares como las cuevas normales y en su interior el piso se encuentra aplanado y con pasillos distribuidos como si se tratase de una base de operaciones. En su entrada se encuentran dos experimentados y poderosos jounins renegados de la aldea de la Arena al servicio del "
señor de la cueva"
, aguardando cual fieles sabuezos y protegiendo la entrada para que nadie ajeno al grupo ingrese.

No muy lejos de la cueva, puede verse a dos jovenes genins de la aldea de la Hoja los cuales no parecen demasiado experimentados, pero evidentemente se encuentran en mision oficial, pues por su actitud parecen estar buscando algo, cosa que claramente alerta a los guardias de la cueva quienes sin dudarlo desenvainan sus espadas y se ponen en guardia por si los genins se acercan;
Claramente estos pudieron detectar a los jovenes de Konoha puesto que desde la ubicacion de la cueva se tenia una vista clara de la playa, pero aparentemente ni la cueva ni los guardias habian sido vistos por los jovenes de Konoha.

La cueva en cuestion pertenece a un experimentado ladron de objetos de arte o extraños, un hombre elegante, fino y con apariencia de gangster, el sujeto pertenecio en sus dias al pais de la Tierra, pero deserto de su nacion al fundarse la aldea de la Roca y los tres clanes llegaron a un acuerdo de paz, pues con la paz entre los clanes sus acciones bastante dudosas serian facilmente descubiertas por los representantes del pais, por lo que su tiempo en su aldea de origen habia pasado ya;
Ahora se encontraba al servicio de otro famoso ladron el cual se encontraba en uno de los mas grandes golpes a la aldea de la Hoja, el robo de ciertas reliquias pertenecientes a los grandes clanes del pais del Fuego;
De mas esta decir que alguien tan poderoso, influyente e importante como "
el señor de la cueva"
tenia en su poder una de las tan valiosas reliquias, y por eso se ocultaba en una cueva y tenia guardias apostados en la entrada.
Los guardias esperaban el accionar de los genins de Konoha, la pequeña de cabellos largos y atuendo rojo y el joven de cabello rosado y pañuelo en la cabeza, no atacarian sin motivo, posiblemente era coincidencia su precencia alli y no tenian motivo alguno para atacar aun, pero su guardia permanecia en alto.

[Zokke]
Compañero, ten el arma lista...



[Rokko]
Desde luego, estoy preparado desde que los vi...


ENTRANDO A LA CUEVA
-Los guardias de la cueva ya los vieron, por lo que entrar en la misma no sera tan sencillo, deberan realizar alguna de las siguientes opciones para poder ingresar puesto que alli esta una de las reliquias que buscan.

DESCUBRENDO LA CUEVA [OBLIGATORIO]
-La cueva no esta dentro de su rango de vision y esta oculta, por lo que para descubrirla deberan realizar al menos 20 lineas cada uno investigando sobre la ubicacion de la misma.
DISTRAYENDO A LOS GUARDIAS [OPCION 1]
-Cada guardia tiene un contador de 100 de Concentracion, por cada linea que hagan, podran reducir -2 Concentracion al guardia, cuando los dos guardias tengan 0 concentracion, podran entrar en la cueva.
ENGAÑANDO A LOS GUARDIAS [OPCION 2]
-Deberan lanzar [1d6], el resultado sera la cantidad de roles que deberan realizar (cantidad divisible entre ambos) para convencer a los guardias de que son nuevos reclutas de la banda y que quieren ver al lider, los guardias los llevaran frente al lider y se marcharan [roles y respuestas de los guardias corren por su cuenta]
RECONTRATANDO A LOS GUARDIAS [OPCION 3]
-Tendran la opcion de gastar 20 mil Ryus (pudiendo pagar entre los dos) para que los guardias esten ahora a su servicio y los ayuden con el resto de la mision.
LUCHANDO CON LOS GUARDIAS [OPCION 4]
-Simple y sin muchas explicaciones, podran luchar con los guardias y si los derrotan tendran acceso a la cueva.
AL AZAR
Podran tirar [1d4] y realizar la opcion correspondiente al numero del dado.

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Mensaje el Lun Jul 29, 2013 3:29 am por Akuryo Uzumaki

[hr:3bb6f280fc]

¡Te digo que los he visto, tenemos que avisar a todos!

[hr:3bb6f280fc][hr:3bb6f280fc]




[Las brisas marinas empujaban las claras y sosegadas mareas, animándolas a ir más allá de los límites que alguna vez cruzaron;
más allá del esplendoroso bosque, situado a varias decenas de metros más allá de la costa. Las alentaba a inundar el litoral y cubrir la larga extensión arenosa de agua, sal, y espuma de mar. Los árboles se alzaban y fortalecían ante el delicado roce del viento, que les empujaba a crecer altos y a mover sus densas ramas secas al son de su ritmo musical. El hálito del viento provenía de poniente, dirigiéndose a occidente, dirigiéndose a las tierras habitadas por los hombres del fuego y el viento, lugar del que provenían los dos gennins de Konohagakure no Sato que habían osado formar un equipo para realizar una misión de la que todavía el golpeado ya varias veces Akuryo Uzumaki, seguramente pariente más que lejano de Yuki Senju, su acompañante, desconocía en su totalidad debido a la negativa de la misma sobre decirle por qué le había solicitado su ayuda.
Durante lo poco que había durado el viaje desde la central administrativa de la aldea oculta entre las hojas hasta las playas que formaban la costa en la que se encontraban, había recibido considerables guantazos y leñazos varios provenientes de su acompañante, una actitud que él calificaba de infantiloide -lo cual podía parecer todo un insulto proveniendo de una persona de su clase e intelecto-. El último había sido especialmente fuerte y desafortunado, provocado por el infortunio y las palabras mal elegidas del pelirrosa de cabellos brillantes, llevándolo incluso a retroceder. Todavía le dolía la mandíbula cuando siguió su rastro poniéndose a su altura. No sabía qué estaba buscando, así que decidió tomar la iniciativa por su propia cuenta y riesgo y adentrarse en terreno desigual y arriscado, donde se encontró nuevamente con cangrejos rojos de grandes pinzas, a los cuales no perdió de vista tras el incidente de la última vez que había estado en las extensiones arenosas en las que ahora se hallaba. Buscaba un objeto, un cofre del tesoro, una maravilla oculta tras una gruesa capa de polvo y gravilla acumulada, buscaba todo menos lo que realmente importaba y por lo que habían ido a investigar: la cueva donde se hallaba quien supuestamente había robado las reliquias de los Senju, orgullo de los mismos durante siglos de historia antigua y aburrida de los periodos y eras que había vivido la Nación del Fuego.]


|Akuryo Uzumaki|

Mira guapa, ¿porque eres una tía, no? Sé que te gusta más pinchar que otra cosa, ¿pero harías el favor de decirme qué estamos buscando?

Puede que no te caiga bien, y es comprensible, apenas nos conocemos. Pero al menos podrías tener un mínimo de compañerismo para conmigo y decirme qué buscamos.


|Cangrejo|

[hide:3bb6f280fc=PENSAMIENTO]¿Y este idiota qué demonios quiere?[/hide:3bb6f280fc]


|Akuryo Uzumaki|

Venga, no es tanto pedir. Dimelo... porfa...

(La pinza del cangrejo se enrolló en su oreja, obligándole a correr por el ancho de la playa con las manos levantadas tratando de quitárselo)

¡Ay! ¡Idiota, que haces daño!

Juro que volveré y me comeré a tu familia, mal nacido.


|Cangrejo|

[hide:3bb6f280fc=PENSAMIENTO]A ver si no me comeré yo a tu madre, cabrón... Quizá hasta sea tu padre.[/hide:3bb6f280fc]



[El cangrejo rojo desapareció en el horizonte, entre las rocas, mientras todavía trataba de calmar la hinchazón de su oreja con algo de agua salada y un pañuelo al que mojó en agua de la misma. Se sentó en una roca cobriza, manchada de óxido, y comenzó a mirar hacia ningún lado, divisando cuevas a lo largo y ancho de las playas, así como una contraposición entre el azul zafiro del mar y el verde oliva del bosque, los cuales estaban separados por un manto de arena castaña que evitaba que mantuvieran contacto alguno cuan amantes separados por un padre o madre poco partidaria de la relación -o un matrimonio separado por un niño no deseado, o un tercero, producto de alguna infidelidad-. Mirara donde mirara era incapaz de atisbar algo realmente merecedor y llamarse "
novedad"
, hasta que, a lo lejos, vio una construcción extraña. Era como una cueva, mas no era una cueva en sí. Sus paredes eran cuadradas mientras que las de las cuevas que la rodeaban eran irregulares. En sí era como una construcción uniforme, construido por el hombre y no fruto de la naturaleza, el viento, y el paso del tiempo. Mas, como era obvio, el shinobi no se percató de aquello, o no en gran medida al menos. En su lugar, se fijaba en lo que había en dicha dirección, solo que de menor tamaño e importancia: una piedra. Derredor suya no había piedras, solo arena y más arenisca. Grava, polvo... ¿pero piedras? No había piedras en ningún lugar de la costa salvo en la parte más oriental de la misma, pegadas al mar, donde vivían los cangrejos y demás. Sospecho inmediatamente y no dudó en acercarse paulatinamente. La superficie estaba limpia, algo mojada. La arena no se posaba sobre ella como hacía con las demás piedras, parecía recien salida del mar y empujada hasta el lugar en el que se encontraba. La tocó y levantó. Bajo ella, cinco cangrejos de escaso tamaño, pero cangrejos al fin y al cabo, se avalanzaron contra el shinobi que les había "
robado"
la casa. Instintivamente y tras haber aprendido la lección en ocasiones anteriores salió corriendo en dirección a la jovensísima kunoichi del clan Senju del Bosque, de mal genio, pésimo carácter, poco pecho, y de no excesivo buen ver que le acompañaba desde hacía ya cerca de cinco o séis horas al grito de:]


|Akuryo Uzumaki|

¡Nos invaden los cangrejos! ¡Nos invaden los cangrejos!


Te lo juro, cien, o doscientos. Todos cangrejos, rojos, arrastran piedras por la arena para adentrarse en el bosque e invadir la aldea. ¡Debemos avisarles a todos!




[hr:3bb6f280fc][hr:3bb6f280fc]


Última edición por el Dom Ago 04, 2013 9:20 am, editado 1 vez

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Mensaje el Miér Jul 31, 2013 6:29 am por Yuki Senju

Una vez se deshizo temporalmente del que desde su partida de la aldea se había convertido en su compañero, tras haberle propinado un severo gancho ascendente cual boxeador experimentado con un seco giro de cadera acompañado de un flexionar de piernas más que decente, la kunoichi de cabellos oscuros como al azabache continuó en su particular reconocimiento de la zona, oteando al horizonte mientras con su mano diestra se hacía sombra en los ojos situando la misma sobre sus cejas de manera extendida horizontalmente, aunque sin gran éxito cabía mencionar. Verdoso y frondoso bosque a sus espaldas, dónde su compañero seguramente debería estar doliéndose, perdido o recuperándose de la caída, arena cálida color avellana bajo sus pies extendiéndose a lo largo y ancho que conformaba la playa, funcionando como división natural para que aquél agua zafiro cristalina no se apoderase de la zona campando a sus anchas. Un maravilloso paisaje, bello cuánto más, apetecible y propenso a la distracción, de aquello la joven no tenía la menor duda, más de lo que sí comenzaba a tenerla, era de que aquél segmento de costa en el que se encontraban, de entre toda cuánta litoralizaba el país del fuego había, fuera realmente la zona exacta dónde su misión tocaba al punto más álgido. Nada extraño ni a destacar hasta dónde su vista le proporcionaba alcance, tampoco dónde sus pasos la llevaban de un lugar para otro en un ratio circunferencial de no más de cincuenta metros.


[hide:5ed7de450f=PENSAMIENTO]... creo que nos hemos equivocado de lugar...[/hide:5ed7de450f]

Seriamente, comenzaba a tener dudas si, por un casual, de aquellos cuya culpa jamás reconocería fuera suya, había vuelto a hacer un inapropiado uso de aquél don arrebatado que era su orientación, además, el cabelli-rosado que junto a ella formaba parte del grupo de recuperación de las reliquias seguía sin aparecer y aquello, tampoco era de lo más tranquilizador posible.
Segundos posteriores apareció, de retorno al encuentro con la kunoichi, con una actitud poco agraciada desde el punto de vista y sentir de la misma, quien de buen gusto le hubiera propinado otro golpe puesto que ya estaba lo suficientemente caldeada como para ello, pero interrumpida la acción venidera al salir el shinobi corriendo de lado a lado de la playa con las manos en alto, gritando cual crío al haberse hecho daño, porque un mísero y prácticamente inofensivo cangrejo color rojizo, había atrapado con su pinza una de sus orejas. Ante aquella cómica estampa, la Senju no pudo hacer más que olvidar las ganas de golpearlo de nuevo, decantándose por soltar alguna que otra carcajada mientras para su interior animaba al cangrejo a ejercer mayor presión son sus pinzas y por consecuente dolor a su acompañante. No quería que aquella diversión imprevista y poco esperada, tocara tan pronto su fin, pero sin embargo como aquello no dependía de ella, lo tocó. Tocó fin de una manera graciosa, aunque no al alcance, con el joven empapándose la oreja pellizcada con agua salada de la playa, arrodillado en la orilla, mientras Yuki permanecía observándolo desde bien quince metros atrás.


[hide:5ed7de450f=PENSAMIENTO]... compañerismo... quizás, después de todo, no sea tan malo tener a éste inútil como compañero...[/hide:5ed7de450f]

Mencionó para sus adentros la chiquilla, puesto que recordaba perfectamente como el chico, tras sacarla de sus casillas, había mencionado una de aquellas pocas palabras que hacían meritorio el recapacitar en ella pues siempre había tenido en alta valoración la lealtad, y para ella, el compañerismo incluía aquella lealtad que tanto valoraba, en conjunción con otras tantas cosas. Cosas, graciosas como aquellas mismas que habían sucedido apenas instantes atrás, o cosas irritantes como las anteriores. Pero cosas, al fin y al cabo.
Fruto de aquella reflexión, la usuaria del elemento madera calmó su actitud, acercándose hacia el shinobi, quien parecía estar buscando algo con la mirada en la lejanía, sentándose junto a él en silencio, en aquella roca color cobrizo, dándose unos minutos de descanso físico aunque no mental, pues su vista, continuaba rastreando la zona cual perro rastreador de una pista olfativa. De hecho, hubiera proseguido con aquello durante más rato, sin embargo su compañero llamó su atención justo cuándo ella iba a disponerse a hablarle sobre la misión y su objetivo, avistándolo cómo se dirigía hacia una roca extrañamente colocada en la arena, prácticamente pareciendo casi casualidad, resultando posterior un buen susto para él, quien corriendo volvió hacia ella con exasperación y exageración juntas como una sola, asegurando haber cientos de cangrejos rojizos como el que su oreja había pellizcado bajo aquella roca, asegurando que tenían intenciones nocivas y violentas para con su aldea, queriendo inclusive volver y dar la voz de alarma a la misma ante una posible invasión cangrejil. Como era de esperar, la kunoichi ataviada con un kimono rojizo sobre prendas blancas, no pudo evitar el soltar varias carcajadas más, restándole importancia a los cangrejos a los que tanto miedo les había tomado el acongojado shinobi, dirigiendo entonces su vista hacia la curiosa piedra de manera desinteresada, pudiendo apreciar entonces en la lejanía lo que parecía ser una construcción dada la regularidad de su figura en consonancia con su alrededor desigual, bajándose de la roca sobre la que estaba sentada de un salto, quedando junto a su acompañante y señalando en la dirección sospechosa.


[Yuki]
¡Déjate de cangrejos! ¿Recuerdas que preguntaste por la misión?

Tengo la corazonada de que aquello de allí, aquello que tan recto se ve entre tanta curva, es el lugar en el que se encuentra lo que buscamos... o como mínimo, algo relacionado con las Reliquias Senju hay...

Mencionó la joven, adoptando un semblante serio y autoritario, casi propio de cierta persona con liderazgo, justo antes de envalentonarse y emprender el caminar hacia aquello que su atención había llamado, invitando al cabelli-rosado a caminar junto a ella. Al fin y al cabo, ambos formaban un equipo desde que salieran de la villa...

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Mensaje el Dom Ago 04, 2013 9:18 am por Akuryo Uzumaki

[hr:78cbfdc5e6]

¡Hola, soy Akuryo Uzumaki!

[hr:78cbfdc5e6][hr:78cbfdc5e6]


[Milagrosamente la kunoichi de cabellos azabache -a la que Akuryo había apodado en sus pensamientos como "
La Iracunda"
- no trató de golpearle por tamaña estupidez que acababa de cometer alertando de una posible invasión cangrejil desde las profundidades de los mares y océanos a la villa oculta de la Hoja, proponiendo el aplazamiento de la misión debido a la que, según él, era el inicio de la que sería conocida como "
Primera Gran Invasión de los Cangrejos Rojos"
, con el objetivo de avisar a todos los de la aldea para que bien huyeran, bien desplegaran sus defensas usando el bosque como frontera entre el Nuevo Imperio de los Cangrejos y la aldea. Lejos de provocar su furia e ira, mas bien produjo un efecto totalmente distinto: su risa. El vásgato del clan Uzumaki del Remolino, debido a su corta edad, no era muy dado a las mujeres ni a las chicas, por lo que no vio nada atractivo en su risa, mas a pesar de eso le agradó aquella diferencia de actitud para con él. De regreso a la misión, la jovensísima muchacha señaló el lugar que supuestamente les ofrecería la oportunidad de indagar más sobre su misión. Habló de reliquias Senju, las cuales, anteriormente, habían sido robadas por un renegado de la aldea, mas pareciera ser que Akuryo Uzumaki desconocía aquel detalle y no entendió realmente cúal era su cometido. Caminó a su lado, escaso un paso tras de ella para evitar seguir hacia delante si ella se detenía súbitamente. Nuevamente, había olvidado algo que para él era importante, y en esta ocasión había sido el hecho de la invasión cangrejil.]


|Akuryo Uzumaki|

Por cierto... ¿Cúal es nuestra misión? Has dicho algo de una "
reliquia"
de los Senju... ¿Qué es una reliquia? En el Remolino decían que mi abuelo era una reliquia, ¿entonces estamos buscando a un señor mayor que es un Senju? ¿Se ha escondido en las playas? Dicen que Hashirama Senju es muy moreno... ¿A los Senju entonces les gusta ir a la playa los domingos con la familia entonces? Se supone que los Uzumaki y los Senju son parientes, ¿entonces si un Uzumaki se casa con una Senju es incienso...? ¿Pero el incienso no lo ponen los monjes en sus templos...? ¡Claro! ¡Estamos buscando a un señor mayor que es un Senju que se ha acostado con una Uzumaki un domingo en un templo con playa! Todo encaja, sí.



[Siguieron la dirección predicha por la shinobi por algunos minutos, buscando alguna evidencia sobre dónde podría estar escondida la reliquia de los Senju, aunque, si se pensaba con cierta lógica: ¿Cómo era posible logalizar en las playas, con lo numerosas y extensas que son, el paradero de un objeto sin ninguna pista? Podrían buscar durante horas, incluso días, sin exito alguno salvo que por gracia divina ante ellos apareciera un letrero con luz de neón que, con letras mayúsculas y sobresalintes, tuviera escrito: Reliquia Senju aquí, por favor, lávense las manos antes de llevársela.
Las cálidas arenas castañas se extendían por todo el lugar, llegando a ser lo que más imperaba en el paisaje, incluso más que el propio mar debido principalmente a que iban paralelos a las aguas saladas de color zafiro, resplandecientes debido a la luz del sol. Hacia delante y hacia atrás, más arena, hacia la izquierda, el océano azul donde el viento levantaba olas de grandes proporciones que chocaban suavemente contra la arena, empapando el calzado de ambos mientras dejaban sus huellas en la arenosa superficie de las playas, dejando un rastro de espuma de mar y un olor a sal. En cambio, hacia la derecha había un océano totalmente distinto;
un océano verde. Podía verse no muy lejos el comienzo del bosque y el fin de las conocidas playas del sureste. En un principio no habían notado nada particular, mas, debido a un golpe de suerte, Akuryo recordó la escen anterior a cuando descubrió la roca en cuya parte inferior se hallaban algunos cangrejos desorientados. La cueva con la entrada rectángular. Se trataba de una cueva cuya entrada era totalmente distinta a las circundantes: era lisa, y muy definida. No tenía polvo ni parecía desgastada, por lo que era bastante reciente. La vio en la dirección que estaban tomando, en una elevación de terreno considerable desde la que aparentemente podía verse todo el terreno adyacente. Mas, cuando iba a decírselo, un cangrejo comenzó a moverse en un risco cercano y crustáceo y humano se miraron, desconfiando el segundo del primero, mientras el primero movía sus pinzas señalando que aquel era su territorio. Suyo, y de nadie más.]


|Akuryo Uzumaki|

Mi abuelo me aconsejó que si hacía una misión con otro shinobi le dijera mis habilidades y mis puntos fuertes y débiles para que pudiéramos complementarnos durante la misma. Y también me dijo que me presentara siempre. Aunque una vez estaba un poco colorado y dijo que las mujeres eran todas unas fulanas y que se iba a buscar una chica más joven que él. Ah no, eso fue mi otro abuelo, por parte de madre. Soy Akuryo Uzumaki, un ninja médico del País del Remolino. Mi naturaleza es el doton y controlo un poco de raiton. Además sé algo de kenjutsu y ninjutsu de sonido, pero me baso sobretodo en la tierra para protegerme y así poder curar a mis compañeros con mi especialidad curativa, y sobretdo en reducir las fuerzas por desgaste de mis oponentes, aunque todavía no he tenido la oportunidad de ponerlo en práctica. Me gusta la carne muy hecha y el arroz, si es gratis mejor. ¿Cómo te llamas?



[Tras algunos minutos añadidos de caminar en línea recta, dos figuras fueron divisadas a lo lejos, en el horizonte. Estaban en la entrada de dicha cueva, y debido a la lejanía no había podido fijarse en ellas anteriormente. Custodiaban la entrada cuan canes. Aunque dar cualidades que requieren cierta inteligencia propia como "
vigilar"
a un cánido podría llegar a abrir un debate metafísico sobre si era correcto o no referirse a ellos con dicho adjetivo. Si había alguna diferencia entre los dos hombres, a demás de el ser hombres como tal, sería minúscula;
mientras que uno tenía la tez oscura, cuyos ojos se encontraban ocultos tras unas gafas de sol ajustadas, y sin cabello alguno en la cabeza y de barba bien recortada, el segundo era pálido, de hecho su tez se asemejaba mucho a quienes vivían en cuevas o lugares sin mucha luz solar como el País del Agua, de ojos negros y vasta melena ondeante al viento. Carente de pelo en otro lugar de la cara que su cabeza. Podría hacerse un chiste sobre ambos, mas no sería recomendable decírselo a ellos, pues eran dos peligrosos jounins que habían sido contratados para custodiar la entrada por un tercero que, salvo alguna sorpresa mayor, sería el que tenía en su poder la reliquia de los Senju. Sus armas no estaban desenvainadas, mas era obvio que desde que los habían visto, hará veinte minutos, habían estado esperando que se acercaran o se fueran antes de hacer alguna acción arriesgada -y obviamente podrían aguardar a una conversación, o a ver qué hacían acontinuación-. El joven se adelantó y saludó a ambos con la mano para tratar de entablar una conversación sobre el viejo Senju.]



|Akuryo Uzumaki|

¡Hola! ¿Qué tal?


|Zokke|

Bien. ¿Quienes sois?


|Akuryo Uzumaki|

Soy Akuryo Uzumaki, del País del Remolino.


|Rokko|

¿Del Remolino? ¿Y qué haces con esa banda de Konoha, chico?


|Akuryo Uzumaki|

¿Banda? No, yo no pertenezco a ninguna banda, no me gus... ¡Ah, dices la de mi hombro! Pues la verdad no hago nada, tan solo la llevo puesta porque queda bien. Es útil para ir de un lado a otro, incluso confían más en mi si la llevo porque creen que soy competente. Estamos buscando a un hombre por aquí, ¿lo han visto por casualidad?



[hr:78cbfdc5e6][hr:78cbfdc5e6]


Última edición por el Miér Ago 21, 2013 12:00 am, editado 1 vez

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Mensaje el Mar Ago 13, 2013 2:14 am por Yuki Senju

Con la pesadez de las deducciones ilógicas totales del joven taladrando la cabeza de ella cual percusor trabajando a conciencia la zona, el silencio al fin llegó hasta el avanzar del dúo y así se escabulló de contestar a las preguntas la chiquilla de cabellera negra, limitándose a ofrecer una falsa sonrisa junto a un tonto y lento asentir de cabeza del que hasta el más despistado se cercioraría era puro ignorar.
Los minutos pasaban sin pena ni gloria cual las olas surfeando la superficie del mar cristalino que junto a ellos yacía sobre un lecho de arena coralina destellante cuya temperatura ni era baja ni elevada, si no más bien corriente, apta para el transitar de cada paso que los jóvenes gennins de la villa de la Hoja avanzaban hacia el objetivo instantes atrás fijado. Mientras tanto, un intercambio ligero de palabras por parte de la chiquilla, algo más pesado en lo referente a él, dónde se dieron a conocer mínimamente el uno al otro de una manera un tanto superficial, lo mínimo e indispensable para que -y ahí sí coincidía con el peli-rosado la joven, por primera vez desde que se conocieran- la misión fuera llevada por el buen cauce del formar un equipo completo.


[Yuki]
Yuki, del clan Senju del Bosque... ése es mi nombre... así que, si eres un buen ninja, podrás deducir que mi principal habilidad al igual que la de Hashirama-Sama, es el control del Mokuton, mejor conocido como elemento madera...

Claro estaba que la chica no tenía ganas ningunas de dar explicaciones ni nada por el estilo, pues estaba cansada de oír aquella voz parlotear junto a ella, la sacaba de quicio y más que amistad, lo que quería lograr con él era hallar una tumba bien honda dónde esconderlo. Evidentemente, una vez la misión hubiera acabado y con un poco de suerte, no se hubieran topado con aquél renegado de gorro grisáceo y cabellos negros que la asistenta del Hokage le había mostrado a la Senju. Por consecuente, a raíz de aquél agobio al que la sometía el joven, la vivaracha, alegre e impulsiva Yuki, había sido relegada a una cansada y aburrida chica que caminaba casi por inercia, con el rostro descompuesto y los brazos caídos, con la espalda curvada hacia adelante y un arrastrar de pies nada energético, mientras que los suspiros le salían por sí solos uno tras otro.


[hide:8d184e3d2e=PENSAMIENTO]... ¿no te piensas callar nunca? ...[/hide:8d184e3d2e]

Tal cual, con semejante panorama a la vista, prosiguieron con el camino durante varios minutos, quizás una decena de ellos, hasta que al fin llegaron justo dónde a la jovencísima gennin le había parecido avistar algo sospechoso, encontrándose frente al lugar, quietos e inmóviles y visibles desde unos cincuenta metros atrás, un par de sujetos con caras de pocos amigos a los que el inocente, impulsivo, retraído, atontado y engendro Akuryo, dado que no habían más calificativos negativos para él, se dispuso a saludar amistosa y aireadamente con la mano, llamando no solo la atención de éstos si no también a la curiosidad, dado que comenzaron a realizar preguntas nada positivas para el encuentro, en concreto sobre la bandana que ambos llevaban.


Por suerte y aunque poco creíble, el peli-rosado supo salir airoso de la situación, rápidamente callado instantes después por Yuki, quien le tapaba la boca con su mano izquierda rodeándole media cabeza, expresando una forzada sonrisa hacia los sujetos.


[Yuki]
... jejeje... lo que el tonto de mi amigo quiere decir, es que... jejeje... buscamos "
al jefe"
... jejeje...

Expresó con cierto forzar la kunoichi, deseando que aquél argot que había utilizado y que a ella le sonaba más a criminal, resultara y aquellos dos enormes shinobis cuyas armas no estaban desenvainadas pero intimidaban desde la distancia, cayeran en la trampa si realmente se trataban de miembros de aquella pandilla que se había dedicado a robar las reliquias...

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Mensaje el Mar Ago 20, 2013 11:59 pm por Akuryo Uzumaki

[url=http://konoharpgperu.foros.ws/post.php?p=92904&
highlight=#92904][/url][hr:79e31c9023]

¿Eh...?

[hr:79e31c9023][hr:79e31c9023]


[El pelirrosa no parecía tener siquiera un ápice de inteligencia, quizá incluso hasta su última neurona había sido eliminada de la faz de la Tierra años atrás, pues sus actos dejaban claro que no podía existir en el mundo ignorante como él. Tras hablar de forma esporádica con los mercenarios que custodiaban la entrada de la cueva -aunque realmente no conocían su identidad ni su rol en aquella misión, o al menos el jovensísimo shinobi de cabellos rosados-, y sin larga espera, antes de poder hablar de nuevo su boca fue tapada por la kunoichi que le acompañaba, mandándolo claramente a callar para evitar que la metiera a ella en lios innecesarios -y de paso para que no descubrieran por qué estaban allí realmente-, pues los hombres que guardaban la entrada de la "
cueva"
parecían realmente temibles. Pronto comprendó -o más bien, algo tarde- que esos hombres no eran meros hombres que pasaban por ahí, sino amigos o soldados del viejo Senju que se escondía en el interior de la misma, por lo que no podrían entrar sin engañarles, distraerles, o sobornarles anteriormente. La idea de luchar contra ellos sonaba bien, aunque se antojaba bastante lejana debido a la imposibilidad de derrotarles con sus habilidades y poderes actuales. Sin embargo, Akuryo Uzumaki, vástago del Remolino, no era consciente de esto, de modo que decidió sobre la marcha que lo mejor era seguirle el juego a la Senju con tal de que no volviera a pegarle por el resto de la misión.]


|Akuryo Uzumaki|

Sí, buscamos al jefe. Es algo importante.



[Pareciera ser que habían convencido a los mercenarios a juzgar por sus caras, por eso y porque no habían sido expulsados ni degollados instantáneamente. La natural interpretación del pelirrosa -bastante afortunada cabía decir- y la entrada oportuna de la agresiva kunoichi les valió para asegurarse una aparente credibilidad, pues parecía que la relación entre ambos había sido fruto de varios meses de compañerismo, quizá incluso años, y no horas como había sido en realidad. El ataviado con ropajes oscuros se rascó la barbilla, algo dubitativo, aunque parecía que le importaba bien poco pues no parecían ser demasiado fuerte los chiquillos que se encontraban ante él. Miró a su compañero, a quien realmente no podía importarle menos si su contratista había pedido ayuda a otros mercenarios además de ellos, pues ya les habían pagado por adelantado y no iban a compartir con estos recien llegados ni una sola moneda de sus arcas personales. Se encogió de hombros, como si se comunicaran mentalmente en lugar de con palabras, tal debía ser su compenetración. El pelirrosa miraba de reojo a su compañera, quien se veía algo alterada, aunque a juzgar por lo que había acontecido durante el viaje debía de ser normal en ella. Entonces recordó: ¡Ella era Senju, como el viejo al que estaban persiguiendo! ¿Cómo podía saber que ella no era una asesina contratada por él para capturarle y robar información vital de las aldeas, mientras con los cangrejos planeaba un ataque a escala nacional con la aldea oculta entre las hojas? Y aquellos mercenarios eran amigos compinchados de Yuki Senju. Todo encajaba en su propia mente, y con desconfianza, y algo callado, escuchaba lo que tenían que decir los confabuladores de la matanza cangrejil que se encontraban a escasos metros de él.]


|Zokke|

Pasad. Id a ver a Kimbei y no molestéis.



[El logro de convencer a los compinches le supo bien poco debido a la ahora inminente amenaza que se cernía sobre el mundo, siendo él el único que podía evitarlo. Su deber para con la civilización humana era detener a quien se encontraba en el interior de la cueva artificial para, posteriormente, asegurarse de que su compañera no hiciera nada malo durante el transcurso de la misma. Lo más provable es que tuviera que poner rocas gigantes a lo largo de todas las playas del Sureste para asegurarse de que la invasión no pudiera proseguir, y de este modo evitar los planes de el viejo Senju y esos mercenarios que planeaban situaciones tan atroces. Al adentrarse en la cueva, como solía ocurrir, olvidó todo lo que estaba pensando y decidió concentrarse en la misión nuevamente, sobre la cual todavía no tenía todos los datos que le eran necesarios. La cueva era realmente extraña, pues las paredes eran rectas, perfectas y niveladas. No había polvo, estalagmitas ni estalactitasm ni mucho menos hablar de vida o fauna en su interior, o algún desgaste progresivo por el paso del tiempo. Se había adelantado un par de metros con respecto a Yuki Senju. ¿Cúanto tiempo podía llevar allí? Quizá un par de días, a lo sumo semanas. Eran tan buenos guardias aquellos dos que siquiera serpientes, ratas, u otros habían podido adentrarse en la cueva. Nada ni nadie, nadie... salvo él...]


|Nichiya|

¡MEEEEN!


|Akuryo Uzumaki|

¿Un gato... parlante?


|Nichiya|

¡YEA, MEEEEN!



[hr:79e31c9023][hr:79e31c9023]


Última edición por el Lun Sep 16, 2013 6:54 pm, editado 2 veces

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Mensaje el Sáb Ago 31, 2013 5:13 pm por Yuki Senju

Gracias a la rápida reacción de la joven, sumada a la de su acompañante que por extraño que fuera acabó siguiendo el juego a la misma, hilando de manera coherente para aquellos dos matones que en la entrada de la cueva había, consiguieron paso abierto hacia el interior por parte de los mismos, pudiendo entonces adentrarse en aquellos oscuros y húmedos túneles tallados en la roca de manera igual y a conciencia, que en su interior se diversificaban en menores a costa del principal y más ancho así como alumbrado. Precisamente, el mismo que siguieron durante un breve lapso de tiempo, adelantándose entonces un par de metros el shinobi a la kunoichi y ésta acabando perdiéndolo de vista, maldiciéndolo por el hecho de haberse alejado, pensando en la tontería que llevaría a cabo esa vez, y lo peor, sulfurándose hasta el extremismo por pensar en hipótesis desconocidas, imaginándose que el cabelli-rosa se hubiera adelantado hasta llegar al tal Kimbei -teóricamente por deducción "
el jefe"
- y que ello les pudiera llegar a costar un enfrentamiento con los dos de afuera y quién sabe si más, el errar en la misión, o quién sabe si incluso, la vida.



Aligerando el paso, la fémina recorrió prácticamente una parte igual o muy proporcional a la ya recorrida pero en un menor tiempo, más hacia el interior si cabía, recorriendo aquél corredor principal en el que se encontraba, buscando con la mirada en las bifurcaciones si hallaba a Akuryo, con cierto nerviosismo y enojo más que visible.
Metros más adelante, quizás unos cincuenta, durante los que apenas pudo divisarlo por no decir nada, finalmente dio con el konohense, acompañado cómicamente de un enorme gato de pelaje ocre, ataviado con prendas de vestir humanas, a lo que la reacción de Yuki fue más que clara.


[Yuki]
¿¡Eeeeeeehh!? ¿¡De dónde ha salido ése enorme gato!?


Mencionó en sonoro timbre que retumbó en el lugar haciéndose eco hacia ambos sentidos de dirección, desencajándosele el rostro más a más mientras se acercaba hasta su compañero de misión hasta agarrarlo por la oreja y arrastrarlo unos metros en dirección al interior.


[Yuki]
¡No tenemos tiempo para gatos, tenemos que encontrar a ése tal Kimbei!

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Mensaje el Dom Sep 01, 2013 10:29 pm por Gaia

En el interior de la cueva se encontraba con ropajes blancos inmaculados y con un peinado elegante el "
cerebro"
lider de aquellos dos guardias que estaban protegiendo la entrada. Su situacion era temporal, pues solo se encontraba oculto alli a la espera de poder mover la reliquia hacia sus objetivos originales, pero debido al peso de la misma lo escencial era ocultarla para mantenerla protegida y a resguardo de los ninjas de Konoha, para que estos no la robaran, o mejor dicho, recuperasen, pues seria sospechoso si alguien ataviado con un traje completamente blanco se moviera transportando un objeto tan pesado -entre los 60 y 70 kilos-.

Se encontraba a espera del motivo por el cual habia robado la reliquia, su socio, para conocer la siguiente fase del plan ya sea para transporte o para dejarla estacionada unos cuantos dias mas en la cueva, creyo que se trataria de su socio al momento en que escucho pasos en el largo pasillo que comunicaba la entrada con su "
oficina"
, pero al poco tiempo logro una conversacion de las cuales no lograba distinguir palabras, pero definitivamente no se trataba de su socio.
Kimblee, el misterioso ladron de reliquias se puso de pie al oir tal extraño y sospechoso sonido y asomo la mirada por la puerta para ver lo que ocurria, y pudo notar lo que habia frente a el en el pasillo aquel, dos ninjas de la aldea de la Hoja, niños, aparentemente entre los 10 y 12 años que avanzaban en la guarida del enemigo como si de su propia casa se tratase.

[Kimblee]
Ya veo, esos idiotas se dejaron engañar por los mocosos... Tsch.... Bueno, tendre que guardar la reliquia un tiempo mas...



Kimblee corrio hacia una esquina de su oficina donde estaba la gran reliquia posada sobre el suelo y haciendo cierto esfuerzo metio la misma dentro de una gran caja de acero blindada y la cerro con un codigo especial que solo el conocia;
Seguidamente, coloco su mano en el suelo y sin dudarlo un segundo siquiera hizo estallar las paredes de la cueva comenzando un derrumbe en la misma.

[Kimblee]
Esos niños quedaran sepultados en los escombros de la cueva antes de poder escapar, luego volvere por la reliquia...



KIMBLEE DESAPARECIO
-La cueva frente a ustedes se esta derrumbando a gran velocidad y dentro de poco la reliquia quedara sepultada entre las rocas al igual que ustedes dos, tienen 2 opciones
•1-Escapar con las manos facias y sin recibir daño
•2-Adentrarse en la cueva y recuperar la reliquia de todos modos.

•Si eligen la opcion 1: No pasara nada, no recibiran daño, no recibiran la reliquia y deberan reportar que no cumplieron la mision
•Si eligen la opcion 2: Se desencadenaran las siguientes normas
•1-Uno de ustedes debera lanzar 1d3, el resultado sera los posts que deberan hacer cada uno.
•2-Uno de ustedes debera lanzar 15d5, el resultado seran la cantidad de piedras que caigan de la cueva en cada turno.
•3-Por cada piedra que caiga recibiran un daño de 3F que podran defender con jutsus o con su propia R (pueden aumentar +3R por cada 1 linea de rol [maximo +150])
•4a-Deberan descifrar la clave de la caja fuerte donde esta la reliquia (que pesa casi tanto como la caja vacia);
Para descifrar la clave, deberan rolear al menos 50 lineas por cada rol que hagan.
•4b-Podran optar por llevarse la caja con la reliquia dentro, pero su peso es el doble, por lo que deberan hacer 1d2 posts extras.
•5-si el resultado de la cantidad de posts (iniciales del punto 1) es al menos 2 posts cada uno, podran acceder al extra.
•EXTRA-Si la suma entre los 4 roles realizados es al menos de 250 lineas, podran encontrar una agenda con nombres, fotos e informacion sobre los socios y compradores de Kimblee.

DEBERAN ACLARAR QUE OPCION ELIGEN.

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Mensaje el Sáb Sep 07, 2013 4:17 pm por Yuki Senju

Adentrándonos aún más si se podía en el interior de la cueva mientras que llevaba arrastrando a Akuryo más de cincuenta metros agarrado por la oreja, sencillamente me cansé de tironear de su enorme trasero y lo solté, pues no hacía más que atrancarse y quejarse con las piedras que en el suelo habían, a diferencia de las paredes y el techo que parecían estar talladas y pulidas a base de años de experiencia. Por si fuera poco que el atontado de mi compañero retrasara nuestra misión de aquella manera tan absurda y propiamente suya, que a ratos parecía hecha a drede y a ratos sencillamente inconscientemente, ya no solo era él y sus estresantes pelos rosas a media melena, si no que parecía haberse encontrado curiosamente un gato en algún punto del camino -en el exterior o interior- y éste, de pelaje amarillo, no paraba de seguirlo y por consecuente a mi, con una mirada de pez e inexpresiva que a la vez que daba risa sacaba de quicio a cualquiera.

[Yuki]
¡Dile a ése gato que deje de seguirnos, me está poniendo nerviosa!



Y así era, me estaba poniendo nerviosa, muy nerviosa, puesto que a cada paso que dábamos sentía como si alguien nos observara o siguiera, y aunque efectivamente dado que el felino seguía y seguía y seguía sin cansarse manteniendo la prudencial distancia desde el inicio, no nos encontrábamos precisamente en momento de hacer bromas algunas ni nada por el estilo puesto que estábamos en un punto crucial de la misión que decidiría no solo el futuro de la misma si no también podía llegar a hacerlo sobre nuestras vidas, ya que nos encontrábamos en aquello que parecía ser la guarida de nuestro objetivo, el tal Kimblee y su teórico hurto de las Reliquias de mi clan. La segunda que me encargaba de intentar recuperar, para ser más exactos, y a cual me había sido más difícil de las dos, la verdad, pues una por unas cosas y otra por otras, el resultado era que con las dos había acabado de los mismísimos nervios y todo, por culpa de éste imberbe que llevo como compañero.
¿Porque claro, cómo yo, Yuki del clan Senju del Bosque, digna sucesora de Hashirama-Sama para sus habilidades y merecedora de su amor, iba a meter la pata en una misión así? ¡De ningún modo! Los Senju somos los mejores, más efectivos, más perfeccionistas, más guapos, mejores ninjas... y todo ello quedaba claro, pues para algo se había escogido como Hokage a Hashirama-Sama, ¿no?

Llegados a cierto punto del que no me acordaba de haber dado alcance dado que iba sumida en mis pensamientos y caminaba con actitud triunfante y decidida, un enorme estruendo se escuchó y recorrió aquél túnel seguido de un enorme temblor que conforme se extendía disminuía su intensidad, mientras que las primeras piedrecillas comenzaban a caer del techo, resquebrajando todo aquello que parecía uniforme al igual que en las paredes, dejándolo de pena.
Repentinamente, en apenas tres, cuatro o cinco segundos que nos quedamos quietos y con los ojos abiertos como platos, piedras algo más grandes comenzaron a caer por todos lados de nuevo, dándonos alguna en la cabeza o cualquier parte del cuerpo pese a lo relativamente poco tardamos en reaccionar. Teníamos dos opciones, correr hacia adelante o hacia atrás, pero la Reliquia estaba en juego y alcanzados aquél punto, no pensaba dejarla escapar ahora que la tenía tan cerca de mi alcance, por lo que sin pensármelo dos veces ni siquiera consultarlo con Akuryo -ni mirarlo ni preocuparme por él, para qué negarlo-, eché a correr pasillos adentro intentando esquivar las piedras que continuaban cayendo y cada vez de mayor tamaño, en mayor cantidad y menor lapso de tiempo entre una y otra. Era evidente que la cueva se estaba derrumbando, pero aquello solo podía significar una cosa, tenía que seguir y jugármela. Jugármela a quedarme sepultada bajo cientos y cientos de kilos de piedra, arena y otras tantas cosas como raíces y demás, pero de conseguirlo, habría recuperado otra de las Reliquias sustraídas a nuestro clan, así como al parecer también habían hecho con los Uchiha y Hyuga, aunque aquellos dos la verdad es que me daban un poco igual.

[Yuki]
¡Aaaauuuu!



Grité cuándo una de las piedras, de tamaño ya considerable y de grande casi como mi propio puño, me cayó en el hombro, rascándome en la cabeza y la oreja al caer, dejándome claramente un hematoma nada más caer y un pequeño rasguño del que siquiera salía sangre allí por dónde había caído. Pero sin más, seguí corriendo y tratando de esquivar las que iba viendo que caían o yo imaginaba que lo harían, llevándome algún que otro moratón además del ya mencionado, y porqué no decirlo, haciendo un poco el tonto para esquivar las piedras caer, con poses y movimientos la mar de extraños que, si alguien me viera hacerlos, echaría a perder mi reputación... ¿Alguien? ¿He dicho si alguien me viera hacerlos? ¡Mierda! ¡No se si llevo a Akuryo detrás o si me está viendo! Como se ría de mi... pienso partirle las piernas y dejarlo enterrado allí mismo bajo un montón de piedras y arena que yo mismo le pondré encima tras patearlo, eso sí, con su amiguito el gato de antes, que ya me encargaré yo misma de buscarlo y meterlo también con él allí.
Tras aquél momento de furia Yuki en el que pensé comerme mundo y medio si hacía falta, me serené y centré de nuevo, avanzando como buenamente podía y las rocas me dejaban, porque sí, ya se podían llamar rocas puesto que eran casi tan grandes como mi cabeza si no más, que caían a montones -ya no de una en una- desde todos los sitios posibles e imaginables, dejando aquella talla del túnel que parecía una obra de arte, reducida en no más que escombros de aspecto ruinoso, por no mencionar que la humedad como el olor de la misma se habían abierto también paso, además de que la poca iluminación que había, se había ido casi completamente al garete, quedando algún que otro farolillo o antorcha en pie, o alguno aún iluminando desde el propio suelo y medio enterrado en los escombros desprendidos.
Evidentemente, hubiera sido mucho más fácil dar media vuelta y correr hacia atrás, pero mis ganas de sentirme realizada y mi ímpetu por completar la misión y conseguir el objetivo, me habían animado y llevado hasta aquella auténtica locura de la que no sabía si podría llegar a salir, aunque realmente prefería no pensar en ello y seguir hacia adelante, sin más.


[hide:73a0137148=OPCIONES Y DADOS]Opción 2.
Resultados de los dados: 1 Rol y 40 Piedras.
40Piedras x 3Funidad = 120F

+50Líneas x -3F = +150R
+150R + 20R - 120F = Daños defendidos
[/hide:73a0137148]

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